La pizarra de precios que nadie borra del todo
La pizarra de la entrada se borra cada mañana con un trapo húmedo, pero nunca del todo. Debajo de los precios nuevos se adivinan los del día anterior, y a veces los de la semana pasada.
Los compradores de siempre no la miran. Saben los precios antes de entrar. La pizarra es para los que vienen por primera vez y no se atreven a preguntar.